La mañana nos recibe en el Río Manso, un santuario de aguas transparentes y pozos de un vibrante azul turquesa que parecen salidos de un cuento. Este escenario es ideal para los amantes de la fotografía y la adrenalina, con formaciones rocosas naturales perfectas para realizar saltos de diferentes alturas o simplemente nadar en la tranquilidad de sus piscinas naturales.

Por la tarde, nos adentraremos en el imponente Embalse Amaní. Navegaremos sus aguas verdes rodeadas de montañas hasta llegar a la Presa Patágoras, una obra de ingeniería monumental que se alza como la segunda más alta del mundo en su tipo (CCR). Contemplar la magnitud de esta estructura en medio de la selva es el cierre perfecto para un fin de semana inolvidable.